DEdA IV: el control de las masas.

Deberíamos estar de acuerdo en que las organizaciones de masas del Movimiento, a pesar de su omnipresencia, fracasaron en su objetivo de ampliar la adhesión de los españoles al régimen de Franco, y vieron que su pretensión de controlar toda la actividad social del país se fue alejando de su alcance con el paso del tiempo, especialmente tras las protestas de los años 60. Las principales de estas organizaciones fueron el Frente de Juventudes, la Sección Femenina, el Sindicato de Estudiantes Universitarios (SEU) y la Central Nacional Sindicalista (CNS).

 

El Frente de Juventudes, creado en 1940, tenía por objeto la formación y encuadramiento de la juventud española a base de formación política y militar. Dividía a los jóvenes en función de su edad en Pelayos, Flechas y Cadetes. Su momento de mayor auge fue la inmediata posguerra, cuando en 1941 el diario Arriba cifraba su afiliación en 564.000 jóvenes, el 10% de los jóvenes españoles, aunque puede ser una exageración. Fue notablemente dinámico sobre todo por el excursionismo, especialmente por la prohibición de los Boys Scouts, también en 1940. Pero pronto ser hizo patente el rechazo con que era visto en las zonas de mayor hostilidad al régimen y entre las clases populares, con lo que ya en 1947 su afiliación se había reducido al 3,7% de la juventud.

En 1957, el 57% de los instructores eran veteranos excombatientes con una edad superior a los 40 años. El proceso de decadencia se hizo patente con el cambio de nombre a Organización Juvenil Española (OJE), que ya nació como una organización muy burocratizada, con 900 funcionarios y más de 1.000 puestos de libre designación. En 1962, el 80% de sus 173.000 afiliados superaba los 45 años.

La Sección Femenina fua dirigida de principio a fin por Pilar Primo de Rivera, hermanda del fundador de Falange. Su objetivo era inculcar a la mujer su papel de madre y esposa en la sociedad. Exaltaba la sumisión al marido y era promotora de la desigualdad de los sexos. En 1941 era obligatoria su afiliación y un servicio de 3 a 6 meses si se querían seguir estudiar o trabajar en la administración, con lo que su afiliación ascendió a 278.000 afiliadas. Por las graves carencias de posguerra, se dedicó principalmente a la beneficiencia, sobre todo a luchar contra la mortandad infantil. De ella dependía el Auxilio Social, dirigido por la viuda de Onésimo Redondo, co-fundador con Ramiro Ledesma de las JONS. Al final evolucionó hacia una asociación benéfica de mujeres de clase alta. En 1962, más del 70% de sus afiliadas tenían más de 50 años.

El Sindicato de Estudiantes Universitarios (SEU), creado en 1939, tenía como objetivo el control político de los estudiantes y durante años realizó tareas represivas y parapoliciales. Era también el encargado de organizar las Milicias Universitarias, el servicio militar de los unversitrios del que salían como suboficiales de complemento. Aunque la sindicación era obligatoria, nunca gozó de la simpatía de los estudiantes y era visto como un trampolín para hacer carrera en la administración. A finales de los 50 se enfrentó a un hecho nuevo e insólito en aquellos tiempos: su incapacidad para impedir que fueran elegidos como representantes de los estudiantes jóvenes claramente opuestos al régimen. Eran las semillas de las protestas estudiantiles de los 60. En 1962, solo tenía afiiados 3.300 de los 100.000 estudiantes, y fue disuelto tras la grave crisis de 1963-64. El SEU fue la única organización de masas del partido disuelta por el gobierno franquista.

 

La Confedereación Nacional Sindicalista (CNS) nació en 1937, en el bando nacional, y tenía como objetivo aglutinar a trabajadores y empresarios de todos los ramos tras el desmantelamiento de todos los sindicatos y organizaciones empresariales (solo se salvaron las Cámaras de Comercios y Navegación). Por ese motivo también se le llamó Sindicato Vertical. Hasta la promulgación de la Ley de Convenios Colectivos en 1958 su labor era colaborar con el gobierno en la implantación de la política económica vía el control de la disciplina laboral. Los trabajadores elegían a los enlaces sindicales, pero era obligatorio que los candidatos estuvieran afiliados al partido, con lo que las primeras elecciones tenían poca participación y eran motivo de burlas y chanzas, con no pocos votos para Manolete o Cantinflas. En 1947 se permitió la presencia de candidatos no afiliados y en los 50 la presencia de independientes e incluso gente antiguamente relacionada con la UGT o la CNT. De la CNS dependían diversas obras y servicios sociales para los trabajadores, siendo las más importantes la Obra Social 18 de julio (1940, asistencia médica), Educación y Descanso (1939, ocio y deporte) y Previsión Social (1941, mutualidades y seguros obligatorios). El equivalente en el campo fueron las Cámaras Oficiales Sindicales Agrarias.

Por otro lado, estas organizaciones del partido fueron escenario de tensiones y luchas de poder entre los falangistas y otras familias, especialmente los requetés, pero también con el propio gobierno. El episodio más sonado fue la destitución del delegado nacional de sindicatos Gerardo Salvador, acusado de masonería y condenado a 12 años de cárcel en 1941, tras pugnar porque la CNS tuviese mayor autonomía frente a la política económica del gobierno.

 

Personalmente, he asistido al 18 de julio para visitas médicas (años 60 y 70), que en Novelda se encontraba donde antes estaba la Casa del Pueblo del PSOE en la Glorieta, frente al colegio Padre Dehón, y me afilié a la OJE en 1977 en segundo intento, ya que el primero, en 1974, no tuvo mucho apoyo en casa. La OJE tenía su sede donde está ahora la Casa de Cultura, que también era el Hogar del Camarada. Estuve allí hasta bien entrados los 80

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   ÚLTIMA MODIFICACIÓN

           13 JULIO 2020

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