TdQE I: MARTÍNEZ.

 

En algún momento de los años 1610, una familia de la que solo conocemos el apellido del padre, N. Martínez, y el nombre de los hijos, Viçent y Lluis, decidieron abandonar el lugar donde vivían y comenzar una nueva vida en Novelda. Para la Historia grande, se trata de un hecho más de la repoblación que tuvo lugar tras la expulsión de los moriscos en 1609; para la historia pequeña, para nosotros, se trata de un hecho de capital importancia, pues aunque no fueron los primeros Martínez que llegaron al pueblo, sí son los que originaron, de lejos, el mayor número de descendientes de ese apellido que han vivido y viven en Novelda, hasta tal punto que, si esta familia no hubiese venido, casi todos nuestros vecinos que se apellidan Martínez sencillamente no existirían. ¿Sobrecogedor, verdad?

 

La Novelda que se encuentra la familia Martínez es una villa de la que se han expulsado a 2.000 de sus 2.800 habitantes. Está cerrada, con puertas al principio de la calle Mayor y en la calle que desemboca en la Plaça del País Valencià, que todavía conserva el nombre Baix l’Arc. De la muralla hacia el sur estaba el Ravalet (calle San Pedro), donde ellos verían las casas abandonadas de los moriscos expulsados. En el interior y en dirección a San Roque estaban las casas de los cristianos viejos. Sabemos que la calle San José era conocida como “dels castellans”, pues allí se ubicaron pobladores provenientes de Castilla.

 

Durante la década siguiente, la de 1620, comienza la lenta recuperación económica tras el desplome provocado por la expulsión. Ya se ha terminado la primitiva Iglesia de San Pedro (de 15 por 25 mts.) y también su campanario, y se está construyendo un retablo dedicado al santo (que no es el actual, dedicado a la Santa). Alrededor de la Plaza Mayor (Plaza Vieja) se encuentran los principales edificios del lugar; Palacio Señorial, Sala del Consejo, Casa del Deume, y Hospital de San Diego. Viçent Martínez se casa en 1620 y Lluis lo hace en 1627. Este año es un año importante para la familia, pues nacen la segunda hija de Viçent (Apolonia Martínez Sabater) y la primera hija de Lluis (Esperança Martínez Castillo). Las raíces Martínez ya están echadas.

 

Pero 1627 es también un año de negros nubarrones. Los problemas externos e internos de España empiezan a entrelazarse peligrosamente y el país camina hacia el abismo. Por razones de prestigio, el Conde-Duque de Olivares ha decidido intervenir en la Guerra de Sucesión de Mantua, un conflicto menor que se suma a la interminable Guerra de Flandes (hace dos años del sitio de Breda) y que acelerará la sangría de la monarquía española, una monarquía que lleva cien años luchando para sostener al Imperio de los Habsburgo, primero por razones políticas (con Carlos I) y depués por razones religiosas (tras la contrarreforma de Trento, con Felipe II). Y ahora contra Francia; una Francia rodeada por todos sus lados pero hábilmente dirigida por el Cardenal Richelieu, que no duda en aliarse con protestantes y turcos a pesar de las amonestaciones papales. Para colmo, la necesidad de hombres y recursos lleva al Conde-Duque a implantar la Unión de Armas, un conjunto de leyes y medidas que obliga a repartir la carga de las guerras, hasta entonces soportada por los hombros de Castilla, con los restantes territorios de la monarquía. La medida sufre el rechazo frontal de la Corona de Aragón, especialmente de Cataluña, y las Cortes de Monzón de 1626 se suspenden sin haberlla aprobado. La tormenta perfecta se va formando inexorablemente. En poco más de 10 años, la guerra entrará en territorio español, afectará a los habitantes de Novelda, y España perderá Cataluña, Portugal y la mayoría de los territorios europeos, una catástrofe que, con el tiempo, se sellará con el final de la dinastía Austria

Please reload

  • Twitter Social Icon
  • Instagram Social Icon

La Historia contada noticia a noticia

   ÚLTIMA MODIFICACIÓN

           13 JULIO 2020

PRIMAVERA 1224