TdQE IX: DOMÉNECH.

Al mismo tiempo que se construye la primera iglesia de San Pedro (1553-1602), la monarquía sufre un fenómeno que afectará de forma crítica al futuro de nuestra ciudad; en este periodo, el peso de la población española comienza a trasladarse desde el centro a la periferia de la península. Efectivamente, en 1580 se alcanza el pico poblacional de las dos mesetas, que primero se estancarán y después se hundirán con la crisis del siglo XVII (con la notabilísima excepción de Madrid), mientras que la periferia cantábrica y mediterránea experimentará un crecimiento continuo que llegará hasta nuestros días. Este fenómeno es quien soporta el proceso de expansión económica y demográfica de aquellos años, del que ya adelantamos detalles en el capítulo de los Ribelles.


Adicionalmente, la guerra de Flandes ha cerrado el tradicional circuito de la lana castellana, que desde Burgos se exportaba por Santander y Bilbao hacia Amberes, con lo que ahora la Mesta, los poderosos ganaderos castellanos, envían su producto a los grandes mercados del norte de Italia, especialmente Génova, que ahora realiza el papel distribuidor de Amberes. ¿Y cuál es el puerto más adecuado para exportar desde Castilla al Mediterráneo? Pues el puerto de Alicante, una ciudad que por esas fechas, como también vimos en el capítulo de los Ribelles, desbanca a Valencia como principal puerto del reino. Por tanto, también data de estos años lo que se convertirá en la popular denominación de llamar a Alicante “el puerto de Madrid”. Alicante dobla su población en poco menos de cuarenta años, acechando la primacía de la misma capital de la Gobernación, Orihuela, a la que acabará superando pocas décadas después.


En estas circunstancias, no es difícil concluir que Novelda en particular, y la gobernación de Orihuela en general, se beneficiarán de su privilegiada ubicación en relación con los nuevos circuitos comerciales. Así, la extensión de los cultivos se dispara por toda la región, cultivos que, arrastrados por la corriente exportadora, se especializan en productos orientados a la los mercados internacionales. Novelda lo hará en las uvas pasas, mientras que en otras zonas veremos extenderse el el cáñamo (La Vega Baja), vino (norte de Alicante) y, más al norte, el arroz y la morera (Valencia). En el futuro, todos estos cultivos conocerán diferentes fases de crecimiento, crisis y, en algunos casos, desaparición. Pero hay un producto artesano que, derivado de la almendra, comienza a elaborarse en estos días y que, aunque por entonces no es muy significativo, no dejará de crecer hasta nuestros días, momento en que goza de gran prestigio internacional: nos referimos al turrón de Xixona.





Y es allí, en Xixona, donde alrededor de 1572 nace Baltasar Doménec, el primer Doménech que llegará a Novelda. Como es habitual, no sabemos nada más de él, pero sí sabemos que se casará en 1597 con Beatriz Abad, en la iglesia de San Pedro. Y otra vez vuelve a aparecer el poderoso apellido Abad, el linaje procedente de Alcoi que por entonces gobernaba la ciudad, y de nuevo aparece relacionado con la llegada de un nuevo apellido, como también lo estuvo con las llegadas de Damià Cantó y de los hermanos Mira, todos ellos emparentados con los alcoyanos. ¿Es por tanto Baltasar Doménec, al igual que Damià Cantó i Thomás Mia, otro ciudadano socialmente relevante? No lo sabemos, pero el árbol genealógico nos ofrece otro dato muy interesante: Baltasar Doménec y Beatriz Abad volverán a Xixona, donde en 1603 nacerá su hijo Gaspar Doménec i Abad. Y Gaspar regresará a Novelda más tarde, donde en 1629 se casa en San Pedro con Ángela Mira i Artés, es decir, una Mira de Novelda, el linaje del que sí tenemos constancia de su nivel económico, pues como vimos en su capítulo, los dos primero Mira que llegaron a Novelda patrocinaron sendas capillas de la iglesia de San Pedro, la de Sant Joseph y la de Sant Vicent, además de tener numerosos familiares relacionados con el Santo Oficio o emparentados con patricios de otras ciudades. Son solo suposiciones, pero es fascinante imaginarse a Gaspar Doménec como un comerciante o artesano que prosperaría en la órbita de los negocios de los Mira, y que tal vez estuviera relacionado con el cultivo de la almendra o la incipiente elaboración del turrón, quién sabe. Gaspar Doménec y Ángela Mira tendrán seis hijos, de los que el segundo, Gaspar Doménec i Mira, nacido en 1630, será el primer Doménec nacido en Novelda. De él descienden prácticamente todos los Doménech que hoy viven en Novelda.


Por otro lado, un par de décadas antes de estos acontecimientos, el Consejo de Castilla ha decidió que, para evitar futuros levantamientos como el de Las Alpujarras, procede expulsar a todos los moriscos de España. La medida ha provocado una polémica considerable, pues los señores de las zonas con mayor población de moriscos se oponen a su expulsión, pues se benefician grandemente de su trabajo en condiciones de semi-servidumbre, (lo que, recordamos, fue una de las causas de Las Germanías). Y aunque también hay moriscos en Aragón, Extremadura y Andalucía, la zona con mayor concentración es, de lejos, el Reino de Valencia, del que Novelda es, además, un caso paradigmático, con un 80% de su población compuesta por habitantes moriscos. Así las cosas, la nobleza propietaria y los grandes terratenientes se convierten en los principales defensores de los moriscos, postura que, de momento, acaba imponiéndose, con lo que la medida de expulsión queda en suspenso. Lo cual no evita, en cualquier caso, que se sigan aplicando las medidas represivas que vimos en el capítulo de los Miralles. Durante los siguientes años asistiremos a vivas discusiones a favor y en contra de la expulsión de los moriscos, con la iglesia y el pueblo llano a favor, y la nobleza y los arbitristas (los primeros estudiosos de la economía) en contra, por el negativo efecto que su expulsión produciría en la sociedad.


Y el pueblo llano está con la iglesia. Los campesinos llevan todo el siglo viendo como el servilismo de los moriscos perjudica a sus intereses, además de sentir la amenaza de una rebelión que podría ser apoyada por los turcos, que es lo que efectivamente ocurrió en Las Alpujarras. Además, los años que llevan viendo como la monarquía no cesa de aplicar medidas represoras sobre la religión, la cultura y la forma de vida árabe, también han alimentado significativamente la xenofobia de las clases populares. Y además, si los moriscos se van, serán muchos los bienes y propiedades que los moriscos dejarán atrás. El caldo de cultivo para su expulsión ya está listo: solo queda comprobar cuán fuerte es la resistencia de los nobles y arbitristas. O esperar a que se produzca un acontecimiento importante que pueda justificar la decisión de expulsarlos.

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   ÚLTIMA MODIFICACIÓN

         30 AGOSTO 2020

OTOÑO 1224