TdQE? XIV: PÉREZ.

Tras la rebelión de las Germanías (1520-1522), un poderoso noble del reino se encaprichó con la hija de unos de sus vasallos. Fruto de esos amores ilícitos, el señor tuvo un hijo bastardo con la doncella, un hecho bastante frecuente por aquellos tiempos y que se deba tanto en el más pobre de los señoríos como en lo más alto de la cúpula imperial, pues poco más tarde le ocurriría lo mismo al emperador Carlos V, quien tuvo una relación con la bella aristócrata Bárbara Blomberg, de la que nació un hijo que se mantuvo en secreto hasta que, en su testamento, el emperador reconoció ser padre de don Juan de Austria. En nuestra historia, por el contrario, el señor reconoció a su hijo natural inmediatamente tras la muerte de su esposa, consiguiendo que fuera legitimado, algo que, precisamente, obtuvo del mismo emperador. Como consecuencia de ello, y esto es lo sorprendente de esta historia, cuando ese hijo murió sin descendencia, uno de sus tíos, hermano de la doncella y, por lo tanto, también vasallo del señor, acabó heredando las armas y los apellidos de éste y algunas de sus propiedades, con lo que entró a formar parte de la pequeña nobleza del reino. Una de esas propiedades era la baronía de Novelda.


Estos hechos ocurrieron en Moixent, y el señor era ni más menos que el gobernador de Orihuela don Pere Maça de Liçana i Carrós d’Arborea, llamado El Modern, señor de Moixent y también de Novelda, un poderoso noble del reino de Valencia. Pere Maça alcanzó mucho poder cuando, con sus tropas de Monóvar y Moixent, resistió los ataques de los agermanados y recuperó Orihuela para la causa imperial (1521), lo que le valió el reconocimiento personal de Carlos V. Su ascenso continuó hasta emparentarse con las más altas esferas del reino, pues su mujer era la hermana del conde de Oliva, doña Ángela Centelles i d’Urrea, una de las familias más poderosas de Valencia, como atestigua el magnífico palacio que su hermano Seraphín, el II conde de Oliva, mandó construir por esos años en la misma calle Cavallers, junto al Palau de la Generalitat, lugar donde, casi con toda seguridad, don Pere Maça se relacionaría con personas tan poderosas como el duque de Gandía (familia Borja) o el marqués de Denia (familia Gómez de Sandoval), abuelo del futuro Duque de Lerma. Pero el caso es que doña Ángela falleció en 1543 sin haberle dado un hijo a El Modern, con lo que don Pere consiguió que el emperador legitimara a su hijo bastardo, el que tuvo con aquella doncella hija de uno de sus vasallos, que se llamaba Esperança Cascante. El niño se llamaba Joan y pasará a la historia como Joan Maça de Liçana i Cascante El Legitimat. Joan fácilmente podría haber acabado como un bastardo más de los muchos que nacían entonces, pero lejos de eso, y en otra muestra del poder de los Maça, Joan heredará las baronías de su padre y se casará con Guiomar de Portugal, una noble lusa emparentada ni más ni menos que con don Fadrique de Portugal, virrey de Cataluña y alto consejero del emperador Carlos I. Al que nace para martillo del cielo le caen los clavos.



Pero la desgracia pronto se cernió sobra los Maça, pues Joan El Legitimat apenas sobrevive un año a su padre, muriendo muy joven y sin descendencia en 1547. De repente, uno de los mayores señoríos del reino se ha quedado sin herederos, lo que provocará las más enconadas luchas por hacerse con tan codiciadas tierras. Porque atentos a las propiedades: Joan Maça de Liçana era barón de Novelda, Moixent i La Font de la Figuera, barón de Monóver, Xinorla, El Pinós, Llutxent, Quatretonda, Pinet, Benicolet y Muro. Y esto solo en España, porque en Cerdeña era barón de Mandas (poco después marquesado), barón de Terranova y señor de Dove, Nuoro, Bitti, Seurus, Seulo, Gallura Gemini, Barbagia de Ollolai. Ahí queda eso. Hasta tres pretendientes reclamarán la propiedad de tan ricos dominios, enzarzándose en una serie de pleitos que no terminarán hasta treinta años después.


La más rápida en desenfundar fue la tía del finado y hermana del gobernador Pere Maça, doña Brianda Maça de Liçana i Carrós d’Arborea. Inmediatamente después de la muerte de su sobrino, doña Brianda reclamó la posesión de los bienes ante la Real Audiencia de Valencia basándose en la cercanía de su parentesco, algo que obtuvo sin problemas.


Pero un año después, en 1548, reaccionó la familia de la viuda, doña Guiomar de Portugal, quien por entonces se había metido a religiosa. Don Fadrique de Portugal reclamó para doña Guiomar las propiedades de los Maça en un pleito que debió ser un duelo de titanes, con los descendientes del virrey de Cataluña demandando a un importante cliente de los duques de Oliva. Eventualmente, la Real Audiencia desestimó las pretensiones de don Fadrique y confirmó la posesión de los bienes para doña Brianda quien, posiblemente porque no tenía descendencia y para evitar líos futuros, rápidamente los donó a su primo segundo don Ramón Lladró de Vilanova i Rocafull, hijo del barón de Castalla, con la condición de que él y sus herederos mantuviesen el apellido y las armas de los Maça de Liçana. De esta manera, don Ramón se convertirá en don Pere Maça de Liçana-Lladró de Vilanova, y unirá a las propiedades de los Maça sus propios dominios de Castalla, Ibi, Tibi, Onil, Ayora, Cortes, Zara, Cofrentes y Jarafuel. Nunca más el señor de Novelda será dueño de tan grandes dominios. Los Lladró de Vilanova serán señores de Novelda hasta 1578.


Porque entonces entra en juego el tercero en discordia, Juan Cascante. Juan es el hermano de Esperança Cascante, la doncella a quien sedujo Pere Maça y madre natural de Joan Maça El Legitimat. Por tanto, Juan Cascante también es un vasallo de don Pere Maça. No sabemos a qué se dedicaban los Cascante allí en Mogente, ni qué tipo de vasallaje profesaban a los Maça, pero tuvieron que ser una familia de cierta importancia, pues el pleito que interponen contra los Lladró de Vilanova, los primos lejanos que habían recibido las tierras por donación de doña Brianda, se mantiene vivo hasta 1578, treinta años después de la muerte de Joan, proceso durante el cual diversas sentencias dividirán los estados en disputa en tres partes; Monovar y Chinorla se asignarán a Diego de Silva y Portugal, nieto de don Fadrique de Portugal; Lutxent, Quatretonda, Benicolet, Pinet y La Font de la Figuera serán para los Lladró de Vilanova; y Moixent, Novelda y el castillo de la Mola quedarán para Isabel Maça de Liçana, descendiente de Joan Cascante que por entonces también ha adoptado los apellidos Maça de Liçana. Su marido, Joan Maça de Liçana, es el nuevo señor de Novelda.


Poco después del cambio en la titularidad del señorío de Novelda, alrededor de 1585, una familia de Moixent dejará su pueblo y se trasladará a Novelda. Se trata de los hermanos Gaspar, Joan y Fernando Pérez, los primeros Pérez que llegaron a Novelda. De ellos solo sabemos que el segundo hijo, Joan, era herrero, con lo que se trataría de una familia de artesanos.


Por tanto los Pérez, al igual que los Cascante, también eran vasallos de los Maça de Liçana en Moixent, con lo que, con toda seguridad, serían conocedores de las vicisitudes aquí relatadas. Más aún, es muy probable que conocieran directamente a la familia de los Cascante, cuya hija había sido seducida por el señor don Pere Maça de Liçana. Por ello, no podemos evitar preguntarnos si el traslado de los Pérez a Novelda obedeció a la relación que pudieron mantener con los Cascante, los nuevos señores de esta villa; tal vez les ofrecieran mejores oportunidades en una Novelda que por entonces crecía de forma importante al rebufo de la expansión comercial del momento (como vimos en el capítulo de los Doménech), o tal vez les ofrecieron la concesión de la herrería de la villa, con todos los beneficios que ello conllevaba.


Dada la profusión con que se da su apellido, esta familia no fue, ni de lejos, los únicos Pérez que han llegado a Novelda. Según Miguel Ángel Cantó, seis colonos más con ese apellido llegarán a Novelda antes de la expulsión de los moriscos, veinte años más tarde, y más de veinte lo harán solo en el siglo XVII, tras la expulsión, ascendiendo el total de Pérez arribados entre los siglos XVI al XVIII a unos 70 colonos. En cualquier caso, la mayoría de estas estirpes desaparecieron con el tiempo, siendo de hecho la primea línea proveniente de Moixent, la que estamos tratando, la que más éxito ha tenido y de la que provienen la mayoría de los Pérez de Novelda. El resto de los Pérez del pueblo provienen de dos colonos llegados tras la expulsión de los moriscos; Baltasar Pérez, que llega en 1615, y Jaume Pérez, llegado en 1622, ambos de procedencia desconocida pero con muchas posibilidades de estar relacionados con los primeros hermanos que vinieron de Moixent.


De estos hermanos, el mediano, Joan, llega casado con Mónica Picó. En 1589, pocos años después de su llegada, Joan y Mónica tendrán su primer hijo, Joan Pérez i Picó, el primer Pérez nacido en Novelda. Tras él vendrán cuatro hijos más. El menor de los hermanos, Fernando, se casará en Novelda con Violante Penalva en 1596, con quién tendrá seis hijos. Finalmente, el mayor, Gaspar, casa a su primogénito Melchor Pérez i Pérez con Isabel Crespo en 1610, con lo que emparenta con una de las familias más antiguas de Novelda (ver el capítulo de los Crespo) y que está relacionada con a la explotación del abrevadero de ganado que, proveniente de la acequia mayor, lleva su nombre (ver capítulo de los Escolano). Y su hijo pequeño, Diego Pérez i Pérez, se casará más tarde con Ysabel Mira, en 1640, emparentando así con una de las más importantes familia de la villa, pues sabemos que eran patronos de sendas capillas en la iglesia de San Pedro, como vimos en el capítulo de su apellido. Sin duda, los Pérez han quedado bien asentados en Novelda.


Con la historia del bastardo Joan Cascante comprobamos, y esto es lo fascinante de la Historia, que pequeños detalles absolutamente azarosos pueden cambiar la vida de una persona, llevándola en poco tiempo de la miseria a la riqueza, y viceversa, y con ello cambiar la historia de una comunidad, un país o incluso de toda la humanidad.


Porque alrededor de los años en que los Pérez llegan a Novelda, en 1580, desembarcaba en Denia un antiguo soldado de los tercios de Italia. Lo habían secuestrado los corsarios berberiscos y había estado cinco años cautivo, pero fue liberado por los monjes trinitarios en el último momento, cuando ya estaba a punto de embarcar rumbo a Constantinopla encadenado a una galera. En los años siguientes, tras volver a España, deambulará por varias ciudades. Lo podemos ver en Madrid en 1582, moviéndose en el ambiente de los corrales (teatros) del Príncipe o de Burguillos. O en Sevilla, en 1587, tras ser nombrado comisario de abastos para el trigo y el aceite, donde sufrirá acusaciones por malversación y venta ilícita de aceite, aunque consigue salir indemne y esquivar la acción de la justicia. O en Granada en 1594, donde es nombrado recaudador de impuesos y donde, de nuevo, es acusado de actividades ilícitas, lo que esta vez sí dará con sus huesos en la cárcel (1597). Parece ser que allí, en los meses que pasa en el presidio, le da forma a una historia que le viene rondando por la cabeza desde hace tiempo, una historia que dará lugar a una novela que publicará siete años después y que cambiará para siempre la literatura universal.


Miguel de Cervantes publicará en 1605 la primera edición de El Ingenioso Hidalgo don Quixote de La Mancha, en una imprenta de Madrid. El éxito es inmediato y apabullador. Pronto aparecerán ediciones piratas en Valencia, Zaragoza y Lisboa, y en menos de tres meses ya se está imprimiendo la segunda edición, enviándose numerosas partidas a las Américas. Rápidamente, la obra se traducirá al francés y al inglés. El Quijote se considerada la primera novela moderna y, además de estar extraordinariamente bien escrita, es la primera novela polifónica, en la que se incluyen personajes con visiones distintas del mundo, como son las contrapuestas de Don Quijote y Sancho Panza, con lo que su influjo en la narrativa posterior será inmenso.


En 2002, El Quijote fue declarado “el mejor trabajo literario jamás escrito”, encabezando la lista de las grandes obras literarias de la historia, una relación que se confeccionó con la votación de cien escritores pertenecientes a 54 nacionalidades distintas.

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   ÚLTIMA MODIFICACIÓN

         26 OCTUBRE 2020

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