I tu de qui eres? XX: SALA.

A la altura de 1612, la figura del duque de Lerma ya es ampliamente contestada en la corte de Madrid, donde se enfrenta a una facción liderada por su propio hijo, el duque de Uceda. Corrupción y enriquecimiento ilícito a parte, la disputa oficial entre las facciones se centra en la política pacificadora que el duque lleva ejerciendo desde su llegada al poder y que tiene en contra a los llamados “reputacionistas”, aquellos que prefieren la guerra para recuperar el prestigio que se perdió con las paces de la década anterior, especialmente con la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (Holanda).

 

Ese mismo año de 1612, el 8 de enero, nacía en Novelda Gaspar Sala i Rico, el primer Sala varón nacido en Novelda. Era el segundo hijo de Francisco Sala y Francisca Rico, quienes habían llegado, probablemente provenientes de Pego, poco antes de 1609. Francisco Sala llegó acompañado de sus hermanos Pere, Jussepe y Joanna, y probablemente de sus padres Pere Sala e Ysabel Pérez, que se habían casado en 1576, en Pego. De esta familia Sala provienen todos los apellidos Sala que hoy existen en Novelda.

 

Desde el paleolítico, la albufera de Pego (hoy Marjal de Pego) ha sido una región densamente habitada debido a sus ventajas para la pesca y la agricultura, y por su cercanía al mar y la históricamente importante ciudad de Denya. Ya los romanos, que hicieron de Denya un importante puerto, construyeron villas alrededor de la albufera y al pie de las sierras cercanas.

 

Pero fueron los árabes, tras asentarse allí alrededor de 716, quienes explotaron revolucionaron las posibilidades agrícolas con la construcción de una importante red de regadío alrededor de la albufera. También, durante la dominación musulmana, Pego tuvo una estructura habitacional muy similar a la de Novelda, consistente en varias alquerías diseminadas por el valle, alrededor de la albufera, y protegidos por un castillo, el Castillo de Ambra.

 

Pero el castillo de Ambra, al contrario que el de La Mola, tuvo una vida muy corta. Mientras el de La Mola comenzó a construirse alrededor del año 1100, cuando los almorávides reconquistaron estas tierras a El Cid, el de Pego no lo hizo hasta 1220 cuando, tras las Navas de Tolosa, la amenaza cristiana proveniente del norte se hizo más que patente. Y solo estuvo habitado por sesenta años, hasta 1280, mientras que el de La Mola, aunque de forma intermitente, lo estuvo hasta mediados del siglo XVI, sobre 1540, abandonándose cuando se creó la parroquia de Novelda y los cristianos que en él vivían se trasladaron al poblado del llano, lo que hoy es la ciudad de Novelda.

 

Por el contrario, tras la conquista de Jaime I en 1244, la zona montañosa del norte de Alicante sufrió una importante revuelta de los mudéjares (árabes que vivían bajo dominio cristiano), quienes llegaron a apoderarse del castillo durante tres años. Tras sofocar la revuelta, en lugar de utilizar el castillo, el rey Jaume I ordenó la construcción de una nueva villa amurallada sobre una de las alquerías existentes. Así, la población se distribuyó con los nuevos repobladores, provenientes de Cataluña, ubicados en la nueva villa, mientras que los árabes vivían diseminados por las alquerías del valle. Y así se mantuvo hasta la expulsión de los moriscos, en 1609, cuando las alquerías son abandonadas y solo queda la población de la villa de Pego.

 

No sabemos a qué se dedicaban la familia Sala, pero sí sabemos que, cuando llegan a Novelda, de los cuatro hijos dos ya están casados y vienen con sus esposas (Pere y Francisco), y uno de ellos, como hemos visto, ya tiene un hijo (Francisco).

 

Los Sala, como los Pastor, Belda o Carbonell, llegan a un pueblo que ha perdido el ochenta por ciento de su población y que se dispone a luchar por renacer. Igual que los citados, los Carbonell también estarán sujetos de la Carta Pobla de Novelda, la que se publicó en 1611 y que contenía las condiciones bajo las cuales los nuevos colones podían instalarse en Novelda y que, como ya vimos en el capítulo de los Belda, fueron tan duras que las autoridades de la población elevarían las correspondientes quejas varias veces durante el resto del siglo XVII.

 

Con el paso de la segunda década de este siglo, es de suponer que, tanto los Sala como el resto de habitantes de Novelda, estarían al tanto de las noticias que llegaban de la corte y que hablarían de la emergencia de las posiciones reputacionisas (lo que hoy llamaríamos “halcones”), con lo que cada vez es más posible que en 1621, al final de la Tregua de Los Doce Años, se vuelva a la guerra contra las Provincias Unidas de Flandes.

 

Pero además, ese mismo proceso de sustitución de gente pacífica por gente más arriesgada, se está dando en el resto de cancillerías europeas. Una Europa que, con la Paz de Augsburgo de 1555, parecía haber calmado las tensiones religiosas que estallaron tras la rebelión de los príncipes protestantes alemanes. Pero la realidad es que dichas tensiones solo están adormecidas, pues los conflictos políticos,  territoriales y dinásticos que subyacen tras ellas siguen bien vivos. De hecho, Europa se ha dividido en bloques antagónicos que están separados por multitud de pequeños estados que hacen de colchón, pero que son estados que, en su mayor parte, viven gracias a equilibrios religiosos muy precarios.

 

Uno de estos estados es Bohemia. Bohemia es uno de los reinos más ricos del Sacro Imperio, y desde hace unos años protestantes y católicos viven conjuntamente gracias a las concesiones que las clases dirigentes (protestantes) arrancaron Rodolfo II, quien les otorgó la Carta de Majestad (1609), un documento que otorgaba tolerancia religiosa y permitía el culto protestante y que también fue ratificada por su sucesor Matías I. Pero cuando el ultracatólico Fernando II fue elegido rey de Bohemia, en 1617, éste se mostro mucho más intransigente que sus antepasados: prohibió toda religión que no fuera la católica, introdujo la censura en los escritos y detuvo la construcción de las nuevas iglesias protestantes.

 

La protesta de los dirigentes bohemios fue inmediata. Cuando el rey envía a Praga tres embajadores para que preparen su llegada a la ciudad, la cosa no fue nada bien, pues los embajadores acabaron secuestrados y arrojados por la ventana del castillo de Hradčany.

 

A ese hecho se le conoce como la defenestración de Praga, y supuso el comienzo de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). La Guerra de los Treinta Años será la primera guerra europea total de la historia. En ella y en sus conflictos laterales, lucharán y se luchará en casi todos los países europeos. Aparecerán también nuevas potencias, como Polonia, Suecia o Dinamarca, y será hábilmente utilizada para Francia para debilitar a la Monarquía Hispánica y al Sacro Imperio Romano. Por todo ello, Francia, de la mano de Luis XIV el Rey Sol, saldrá de estos conflictos convertida en la nueva potencia hegemónica de Europa (y por tanto del mundo).

 

La hegemonía española, que se inició con la Paz de Cateau-Cambresis en 1559, tocará a su fin tras la Guerra de los Treinta Años. Y lo hará con un hundimiento espectacular con el que también se irán los territorios europeos que hasta ahora estaban bajo su Corona, incluidos Portugal y Cataluña. Aunque ésta último solo por un tiempo.

 

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