I tu de qui eres? XXII: CAZORLA


A finales del siglo XVI, la iglesia de San Pedro ya lleva más de treinta años en construcción, pues parece que sus obras avanzan muy lentamente. Una lentitud que muchos achacan a la gran población de moriscos que por entonces, en vísperas de la expulsión, todavía habitan en Novelda. Un ritmo tan lento que debió exasperar al titular del recién creado Obispado de Orihuela (1565), pues sabemos que el obispo Josep Estebe realiza una visita a Novelda en 1595, visita en la que amonesta a las autoridades por el retraso de las obras y que a la postre terminará con la destitución de Damià Cantó, el antepasado de todos los Cantó que hoy viven en la localidad, como responsable de las obras de la iglesia.



Alrededor del año de dicha visita, entre 1590 y 1595, nació en un lugar desconocido Jaume Cazorla, conocido como El Jove, de quien solo conocemos el nombre de su padre, que se llamaba igual que él. De este Jaume Cazorla descienden todos los Cazorla que hoy viven en Novelda. Aunque no sabemos el lugar donde residían los Cazorla, el hecho de que 1) veinte años más tarde Jaume Cazorla El Jove se casara con Juana Carbonell, y 2) que los Carbonell y los Cazorla llegaron al mismo tiempo a Novelda, podría ser indicio de que los Cazorla también provenían de Tibi, lugar de procedencia de los Carbonell, donde los imaginábamos participando en la construcción del embalse de Tibi, el más grande de Europa por aquel entonces y que se termina de construir a finales del siglo XVI. Por el mismo motivo, si dejamos volar nuestra imaginación, podemos pensar en Jaume Cazorla El Vell como participante en la construcción de tan importante obra.




Estamos pues en los últimos momentos de la construcción de la iglesia de San Pedro, que se terminará finalmente en 1602. Son, además, momentos en que también finaliza la construcción de muchas iglesias renacentistas que se han iniciado a lo largo del siglo XVI, y que demuestran los esfuerzos de la iglesia y sus aliados por mostrar la grandeza y superioridad de la Iglesia Católica Romana frente a la nueva Iglesia Protestante. Uno de estos ejemplos sería el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, cuyas obras habían finalizado poco antes, en 1584.



Otra obra que termina cuando nace Jaume Cazorla El Jove también está dedicada a San Pedro; se trata de la magnífica cúpula de la Basílica de San Pedro del Vaticano, la que diseñó Miguel Ángel (fallecido antes, en 1564) y que desde entonces, con sus 136 metros de altura, sigue siendo la cúpula más alta del mundo. Con la finalización de la cúpula en 1590, la construcción de la basílica está prácticamente terminada; solo falta la fachada, la decoración interior y la actuación sobre el descampado que hay frente a la basílica, tres actuaciones que ya no se realizarán en estilo renacentista sino en barroco.




La historia de la Basílica de San Pedro se remonta doscientos años atrás, cuando a finales del siglo XIV el Papa Gregorio XI ordena que la sede papal regrese a Roma, después de los 68 años que el obispo de Roma estuvo ubicado en Avignon (1309-1377, período conocido como el Papado de Avignon). Lo que el papado pretende es revitalizar Roma como centro de la Cristiandad, para lo cual piensa en construir la más importante iglesia del orbe. Se considera entonces la remodelación y ampliación de la basílica que construyó el emperador Constantino sobre la tumba de San Pedro en 360, mil años antes, y que se encontraba muy deteriorada.



Sin embargo, las obras no empezarían hasta medio siglo después, cuando el Papa Nicolás V inició el refuerzo y la ampliación de la basílica, en 1452. Para ello se aprobó el proyecto del arquitecto Guiliano da Sangallo, quién diseño una edificación de corte renacentista, el estilo que triunfaba en Italia. Para su ampliación, Nicolás V ordenó que se demoliera el Coliseo, de donde se extrajeron 2.522 carretadas de piedra antes de su muerte, momento en que se paralizaron las obras.




La construcción no se reanudó hasta cincuenta años después, cuando en 1506 el Papa Julio II (el mismo que encargó la decoración de la Capilla Sixtina a Miguel Ángel) solicitó proyectos para la construcción de una nueva basílica papal. Ya no se trataba de ampliar la basílica de Constantino, sino de construir una nueva en su lugar. Para ello se adoptó el novedoso proyecto de Donato Bramante, que consistía en una gran iglesia con planta de cruz griega coronada por una enorme cúpula. Esto suponía una significativa novedad que no todos aceptaron de buen gusto, pues las plantas en cruz griega, con todos los brazos de idéntica longitud, son propias de la iglesia ortodoxa, mientras que las cristianas se construían con plantas en cruz latina, donde el brazo inferior es más largo que los otros tres. Esta polémica se mantendría durante todo el proyecto y al final tendrá importantes, y no muy buenas, consecuencias en el resultado final.



Bramante falleció en 1514, y fue sucedido por el arquitecto Rafael Sanzio (Rafael), quién planteó algunas innovaciones para que la iglesia fuera más luminosa. Para ello propuso modificar el proyecto de Bramante alargando la planta para convertirla en cruz latina. La controversia cruz griega-cruz latina se decantaba hacia esta última.




Rafael dejó una obra que posteriormente hubo de ser rectificada, y en algunas partes demolida. A su muerte, en 1520, fue sucedido por los arquitectos Peruzzi i Sangallo El Joven, quien recuperó el proyecto original de Bramante. El péndulo volvía a la planta en cruz griega. Este proyecto es el que retomó Miguel Ángel en 1546, cuando fue nombrado arquitecto de las obras a la muerte de Sangallo. Miguel Ángel diseñó la magnífica cúpula que hoy podemos admirar en San Pedro, con evidentes influencias de la que Brunelleschi construyó para el Duomo de Florencia. La cúpula sería construída por el arquitecto Giacomo della Porta tras la muerte de Miguel Ángel en 1564, y finalizarían, como hemos dicho, 26 años después, en 1590. Poco antes, en 1586, había tenido lugar la colocación del obelisco ubicado en el centro de la Plaza de San Pedro, el cual hubo que trasladar desde el Circo de Calígula.

Llegamos así al momento en que nace Jaume Cazorla el Jove, al principio de los años 90, y del que presumíamos que podía proceder de Tibi por emparentar con los Carbonell y llegar a Novelda al mismo tiempo que ellos. Porque los Cazorla llegaron también tras la expulsión de los moriscos, en aquel movimiento repoblacional que sacudió el reino de Valencia para ocupar las fincas y explotaciones dejadas por aquellos (y que, recordemos, en el caso de Novelda supuso la pérdida del 80% de la población). Tras la llegada a Novelda, Jaume Cazorla se casará en 1618 con Juana Carbonell, con quien tendrá dos hijos; Beatriu (1619) y Jaume Cazorla Carbonell (1621). Por tanto, Beatriu Cazorla es la primera Cazorla nacida en Novelda. Pero Jaume Cazorla El Jove enviudará hasta dos veces, volviéndose a casar otras tantas, primero con Jerónima Pareja (1625), con quien tendrá cinco hijos más, y después con Ana Carratalá (1636), de quien no constan hijos conocidos.



Jaume y Juana se casan en la iglesia de San Pedro, que por entonces ya está totalmente terminada y en cuyo interior siguen los trabajos de decoración. Especialmente, por esas fechas debió comenzarse el retablo que el consell de la villa encargó al escultor Antonio de Torreblanca, cuya descripción tratamos en el capítulo del apellido Amorós. Como también está ocurriendo, precisamente, con la basílica de San Pedro del Vaticano, que habíamos dejado con su cúpula terminada en 1590 y cuyas obras finalizaron en 1615, cuando se terminó la fachada.


Pero las obras que por esas fechas han finalizado en Roma ya no responden a los proyectos de Bramante y Miguel Ángel. La polémica entre la planta en cruz griega o cruz latina nunca dejó de existir, y el último de sus arquitectos, Carlo Maderno, acabó alargando las naves de la iglesia para conferirle su forma actual de cruz latina. Vamos, la de toda la vida. Además, Maderno eliminó las dos torres frontales que había previsto Sangallo. También fue él quien diseño la actual fachada, que para cubrir el espacio que dejaron las torres, es más ancha que alta, al contrario que lo usual en iglesias y catedrales, lo que le da aspecto más de palacio que de templo.


La fábrica que termina Carlo Maderno consigue el espectacular efecto que se experimenta al ir avanzando por la nave central y ver como el cielo se alza sobre el altar papal, ubicado bajo la gran cúpula de Miguel Ángel, pues ésta no se contempla en su totalidad hasta que uno se ubica debajo de ella. Pero a cambio, en el exterior, el alargamiento de la planta destruyó el efecto que pretendían Bramante y Miguel Ángel con el diseño de la enorme cúpula; y es que, al estar la fachada principal mucho más avanzada de lo diseñado en un principio, la cúpula desparece de la vista del peregrino tan pronto como éste entra en la plaza de San Pedro.


Aunque la fábrica arquitectónica se termina en 1615, la verdad es que las obras de decoración interior y acondicionamiento exterior acaban de comenzar a diseñarse, obras que durarán cincuenta años más y en las que destacará el escultor Gian Lorenzo Bernini, autor del baldaquino de 30 metros de altura sobre el altar papal (tan alto como un edifico de ocho pisos pero que queda empequeñecido por la enorme cúpula) y la magnífica columnata que rodea la Plaza de San Pedro.


En puridad, el conjunto urbanístico de San Pedro del Vaticano no se terminó del todo hasta 1950, cuando se finalizó la vía de la Conziliazone, la amplia avenida que une la plaza de San Pedro con el puente sobre el río Tíber, y cuya remodelación había comenzado en 1930.

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   ÚLTIMA MODIFICACIÓN

         31 OCTUBRE 2020

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