Las cortes de Valladolid juran al rey Carlos I

2 febrero de 1518: las cortes de Valladolid juran al rey Carlos I. Con la llegada del primer Austria, la monarquía hispánica ve como el centro de gravedad de la política se desplaza hacia el Imperio de los Habsburgo, con trágicas consecuencias para nuestra tierra.

 

Tras la toma de Granada, Fernando El Católico y el Cardenal Cisneros dirigieron sus esfuerzos hacia el norte de África, donde residía cierto peligro de una nueva invasión musulmana y donde tenían sus bases los corsarios berberiscos, que con sus incursiones devastaban las costas levantinas.

 

Al mando del brillante marino Pedro Navarro los tercios españoles conquistaron Melilla (1505), Orán (1509), Bujía, Argel y Túnez (1510), llegando hasta la lejana Trípoli (1511). Estas conquistas desmantelaron las bases piratas norteafricanas y aliviaron la presión sobre la costa levantina.

 

Pero la situación cambió en 1516, año en que coincidieron tres acontecimientos críticos: muere Fernando El Católico, el Imperio Turco de Solimán El Magnífico conquista Egipto y en Argel aparecen los hermanos Baba y Jeireddin Barbarroja. Baba morirá en 1518, pero Jeireddin se aliará con el poderoso imperio turco, del que llegó a ser almirante, y reconquistará Argel, creando así el primer estado pirata de la historia.

 

El empeoramiento de la situación en África no encontró una réplica adecuada por parte de la monarquía hispánica, ya que el nuevo rey Carlos I a la vez cabeza del Sacro Imperio Germánico, se muestra más preocupado por las amenazas que sufre el imperio, principalmente la Reforma Protestante, que desde 1517 enciende la revuelta de los príncipes alemanes, las constantes guerras con Francia y la amenaza turca por el continente, que tras la caída de Constantinopla en 1453 ha cogido nuevo impulso con Solimán, quien conquista Belgrado (1521) y llega a poner sitio a la misma capital imperial, Viena (1529). Las Españas son un tema secundario para el emperador.

 

La gravedad de la situación se materializó rápidamente; los ataques a las costas valencianas, baleares e incluso catalanas se disparan y aumentan en peligrosidad: Denia (1519), Cullera (1532), La Vila Joiosa (1538), Polop (1540), Guardamar (1543), Benissa (1550), Sant Joan (1551) y Alicante (1555) son algunos de los muchos saqueos que nuestra tierra sufrió por entonces, siendo especialmente devastadores los de La Vila y Guardamar.

 

La Corona de Aragón suplicó constantemente al Emperador para que actuara y pusiera fin a esta sangría, lo que eventualmente consiguió en 1541 cuando Carlos I organizó una expedición militar al mando del Almirante Andrea Doria para tomar Argel. Pero la expedición acabará estrepitosamente derrotada en medio de un fuerte temporal, con lo que nada cambió en el Mediterráneo occidental.

 

La situación no mejoró hasta 1550, cuando el Emperador encargó a su hijo Felipe (futuro Felipe II) la gestión de los reinos hispanos. El príncipe Felipe, consciente de la inferioridad naval ante los turcos, se puso a la defensiva y ordenó la construcción de fortalezas y torres de vigilancia en las costas afectadas. De esa iniciativa provienen las magníficas ciudadelas de Rosas e Ibiza, así como la fortificación del castillo de Santa Bárbara en Alicante. Pero sobre todo se construyeron numerosas torres de vigilancia, las torres vigía, muchas de las cuales siguen en pie quinientos años después.

 

Estas torres se construían tanto en la costa como en el interior, con el objeto de alertar a los poblados cercanos en caso de ataque. Estaban siempre encendidas, y la señal de ataque se producía cuando se apagaban. La luz de estas torres es la que dio origen a la famosa expresión “no hay moros en la costa”.

 

Una de esas torres fue construida en Monforte, posiblemente en el lugar donde ahora se alza el campanario de la iglesia de la Virgen de las Nieves. Y en Monforte, por esa época, sabemos que vivía Pere Miralles, casado con Marianna Ortega, y que muy probablemente, como la mayoría de los habitantes del lugar, participaba en las cuadrillas de vigilancia que, tanto de día como de noche, se encargaban de dar la voz de alarma en caso de ataque.

 

Pere y Marianna tendrán su primer hijo en 1551, al que llamarán Ginés. Ginés Miralles i Ortega se mudará a Novelda más tarde, donde se casará con Isabel Aznar en la Iglesia de Santa María (1575), donde está hoy San Felip. De este Ginés Miralles descienden todos los apellidos Miralles que hoy viven en Novelda, siendo su primogénito Ginés Miralles i Aznar (1592) el primer Miralles nacido en Novelda.

 

En lo que respecta a nuestras playas, la amenaza turca llegó a su punto más álgido en 1565, cuando Soliman El Magnífico fracasó en su intento de tomar la isla de Malta, donde unos ocho mil  caballeros hospitalarios resistieron durante tres angustiosos meses el terrible asedio de más de treinta mil turcos. Seis años después, en 1571, la flota otomana era prácticamente destruida en Lepanto por una alianza naval liderada por España y al mando de don Juan de Austria. Los ataques berberiscos ya no volvieron a ser tan frecuentes y terribles como en la primera mitad de la centuria, pero todavía se mantendrían hasta bien entrado el siglo XVII.

 

 

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