I tu de qui eres? XXIII: SANTO

En el año 1614 Felipe III creó la Casa del Príncipe, la pequeña corte de acompañantes, tutores y confesores del heredero de la corona, el futuro Felipe IV. Ese mismo año, en noviembre, nacía en Novelda Madalena (sic) Santo i Sánchez, la primera persona apellidada Santo que nace en Novelda.


Madalena Santo es hija de Gaspar Santo y Madalena Sánchez, dos nuevos colonos que trajeron el apellido Santo a Novelda y que llegaron con el movimiento repoblacional que se produjo tras la expulsión de los moriscos (1609). Pocos años después, a mediados del siglo XVII, llegaron dos colonos más con el mismo apellido, pero sus estirpes no prosperaron mucho tiempo. Por tanto, todos los apellidos Santo que hoy tenemos en Novelda provienen del Gaspar Santo que llegó a Novelda poco antes de 1614.


No sabemos de dónde procedían Gaspar y Madalena. Solo sabemos que llegaron acompañados de sus tres hijos; Gaspar (19 años), Jaume (14) y Vicent (6). Los tres hermanos se casarán y tendrán descendencia en Novelda, dando lugar al crecimiento de la estirpe Santo. Pero el padre abandonaría la ciudad una década más tarde, cuando enviudó y se casó en segundas nupcias con Catalina Alcaraz (1623), natural de Elche, a donde se fue a vivir y con quien tuvo dos hijos más.


Los diez años que van desde la llegada de la familia Santo hasta que el padre abandona Novelda coinciden con importantes cambios en la corte de la Monarquía Hispánica, la potencia hegemónica indiscutible del momento, con lo que se producirá una transformación desde la Pax Hispánica conseguida por el duque de Lerma hasta la entrada de España en los importantes acontecimientos bélicos de la primera mitad del siglo XVII donde, abandonada por sus aliados, acabaría hundida en los catastróficos acontecimientos de 1640.

La creación de la Casas del Príncipe que comentábamos (1614), fue el síntoma evidente de que el poder del duque de Lerma estaba en franca decadencia. Acosado por los escándalos de corrupción que le rodeaban y por la facción reputacionista que le acusaba de la vergonzosa tregua firmada con las provincias rebeldes de Flandes (1609), el duque de Lerma se vio obligado a ceder importantes puestos ante la facción antagonista que lideraba su propio hijo, el duque de Uceda, también convertido en su enemigo político.


Uno de los colaboradores del duque de Uceda era Baltasar de Zúñiga, quien fue consejero de Felipe II y embajador en Bruselas, París y Praga con Felipe III, y que consiguió colocar a su sobrino Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde de Olivares, como gentilhombre de cámara del príncipe. Gaspar de Guzmán conseguiría gran ascendencia sobre el príncipe, y se convertiría en el hombre más poderoso de la tierra cuando el príncipe, tras ser coronado como Felipe IV, lo nombrase valido y le concediese el título de duque, con lo que pasará a la historia como el Conde-Duque de Olivares.


Poco después, en Novelda, se casaba el primogénito de Gaspar Santo. Gaspar Santo El Menor contraía matrimonio con Agnés Penalva en San Pedro, en 1619. Agnés debía ser muy joven, pues el matrimonio tendrá once hijos a lo largo de los próximos veintidós años, de los cuales solo el último, Bartolomé Santo (1641), se casó y tuvo descendencia en Novelda.


Por su parte, los acontecimientos se aceleran en Madrid. En 1617 el duque de Lerma consigue ser nombrado cardenal, huyendo de la justicia del rey y buscando el amparo del Papa (con quien mantenía muy buenas relaciones por, entre otras cosas, ser el máximo responsable de la expulsión de los moriscos españoles). Pero al año siguiente, en 1618, Felipe III acepta la dimisión de Lerma y nombra valido a su hijo el duque de Uceda, aunque su valimiento no será tan personal como el de su padre, ya que es compartido por otros colaboradoress, entre ellos Baltasar de Zúñiga, tío del (de momento solo) conde de Olivares.


Es entonces cuando nace la famosa coplilla: “el mayor ladrón de España / para no morir ahorcado / se viste de colorado”.


Ese mismo año de 1618 estalla también la Guerra de los Treinta Años (defenestración de Praga, ver capítulo de los Sala). El triunfo de la facción reputacionista, la que pide la guerra para lavar la reputación de la Monarquía, se hace notar rápidamente y Felipe IV se compromete a ayudar con soldados y dinero a la rama familiar del Imperio. Resulta cada vez más evidente que cuando llegue a su término la Tregua de los Doce Años volverán las hostilidades entre España y las Provincias Rebeldes, unos pujantes territorios que han aprovechado la tregua para convertirse en una potencia naval y comercial, y que ya son reconocidas internacionalmente como un nuevo país: Holanda.


En cualquier caso, el cerco en torno a Lerma continuará cerrándose. Las acusaciones e investigaciones sobre él y sus colaboradores no hacen más que multiplicarse, aunque Felipe III tratará que no afecten a su antiguo valido. Así, en 1619, cuando Lerma es llamado a la Corte para dar explicaciones de su gestión, todavía consigue que la condena caiga solo sobre Rodrigo Calderón, antiguo colaborador suyo y personaje notoriamente corrupto). Ante la presión del pueblo pidiendo un culpable, Calderón fue torturado hasta que confesó sus crímenes, y sería ejecutado en octubre de 1621 en una plaza Mayor de Madrid totalmente abarrotada, ya al principio del reinado de Felipe IV.


Porque en 1621 muere inesperadamente Felipe III y asciende al trono Felipe IV quien, cuando el duque de Uceda le pregunta a quien debe traspasar el despacho, el rey le contesta que a don Baltasar de Zúñiga: la mano del conde de Olivares es evidente detrás de esta decisión.


1621 es un año de alegría para los Santo; ese año nace la primogénita de Gaspar Santo El Menor y Agnés Penalva: la segunda generación de los Santo en Novelda se inicia con el nacimiento de María Rosa Santo Penalva (1621), de la que sabemos que tuvo como comare a la beata Crespo, aunque no hemos encontrado más información sobre esta mujer.


Finalmente, en 1621 llega al final la Tregua de los Doce Años. La Monarquía Hispánica, la mayor potencia militar del mundo, se muestra confiada y se dispone a recuperar la reputación perdida doblegando a los holandeses. Cuenta para ello con la llegada del oro de América, el apoyo de la rama familiar del Imperio y el apoyo del Papa por ser la espada defensora de la religión católica en Europa, tres pilares que, eventualmente, se mostrarán mucho más débiles de lo que entonces se pensaba.


El duque de Lerma morirá poco después, en 1625. No será detenido ni juzgado, pero morirá solo y en la pobreza, pues se le han confiscado sus propiedades y se le han embargado las rentas. Tristísimo final para que el que fue el hombre más poderoso del planeta durante los primeros año del siglo XVII.


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   ÚLTIMA MODIFICACIÓN

         30 AGOSTO 2020

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