Maimónides y Averroes; prohibidos por los almohades y admirados por la Cristiandad



CÓRDOBA, otoño 1197. Al mismo tiempo que las libros de Averroes arden en Córdoba y que Maimónides decide abandonar Al-Ándalus para exiliarse en Egipto, las obras de ambos filósofos son cada vez más demandadas por los scriptorium de los principales monasterios y escuelas episcopales de la Cristiandad, que en estos momentos trabajan para recuperar el pensamiento de Aristóteles.


Tanto el musulmán como el judío, respectivamente, nacieron en Córdoba, y son casi puntualmente contemporáneos. Ambos son considerados como los filósofos que interpretaron las ideas del pensador griego sobre el intelecto y la adquisición de conocimiento para adaptarlas a sus respectivas religiones, haciendo compatibles la fe y la razón. Sus obras conforman la cumbre de la filosofía andalusí y alcanzaron gran prestigio durante la segunda mitad del siglo XII. La principal obra de Averroes fue "De la Armonía entre Religión y Filosofía", mientras que Maimónides resume todo su pensamiento filosófico en la "Guía de Perplejos". Ambas obras fueron fundamentales para la conformación de la escolástica, la corriente teológica y filosófica que más tarde utilizaría parte de la filosofía grecolatina para comprender la revelación del cristianismo y que tendrá su apogeo en el siglo XIII con Alberto Magno y Tomás de Aquino.


Similarmente, ambos autores pertenecían a familias acomodadas de Córdoba y los padres de ambos fueron importantes jueces de sus respectivas comunidades. Con la llegada de los almohades, a mediados de siglo, Averroes mantuvo su prestigio, pero con el paso de tiempo su defensa de la razón fue perseguida por los radicales africanos, que prohibieron sus libros, ordenaron su quema y lo desterraron a Lucena. Maimónides, por su parte, sufrió la persecución adicional por tratarse de un judío, con lo que, cuando su familia fue obligada a convertirse al Islam, abandonó Córdoba con destino a Almería. Posteriormente marcharía a Fez (1160), pero la intolerancia almohade lo llevó a desplazarse a Palestina y después a Egipto (1166), donde se ganó la vida como médico en la corte del sultán Saladino hasta el día de su muerte el 12 de diciembre de 1204. Averroes acabó recuperando el favor califal y se desplazó a la misma Marrackech, la capital del imperio almohade, donde falleció el 10 de diciembre de 1198.


En cualquier caso, la demanda de las obras de estos filósofos no ha supuesto la aceptación inmediata por parte de la jerarquía eclesiástica, que ve con la misma desconfianza que los almohades la aplicación de la razón en la revelación del cristianismo. De hecho, las ideas de Arístoteles y los comentarios de Averroes darán lugar a corrientes filosóficas de todo tipo, algunas enfrentadas entre sí, que provocarán grandes y apasionados debates donde se involucrarán las principales escuelas del momento. De hecho, el principal debate tuvo lugar en la escuela de París, donde no se aceptaron las ideas de Averroes, lo que provocó una escisión de profesores que se trasladaron a Oxford, donde Roberto Grosseteste se convirtió en el principal defensor de Aristóteles y exponente de la corriente llamada "científico-natural".


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     30 NOVIEMBRE 2020

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