Marrackech, capital del imperio almohade


MARRACKECH, invierno 1198. Poco más de cien años después de su fundación por los almorávides (1062), Marrackech se ha convertido en el principal foco político, cultural y económico del Magreb, reflejando el esplendor alcanzado por el imperio almohade, del que es la capital. El tamaño de la ciudad medieval, rodeada por una muralla de 20 km. de longitud, con 9 puertas y más de 200 torres, nos da una idea de la grandeza que alcanzó esta gran urbe. En comparación, la muralla que en estos momentos está construyendo Felipe II en París tiene un longitud de 7 km., en cuyo interior viven casi 50.000 personas. Desde aquí se gobierna un imperio que ve desde el río Tajo en Al-Ándalus hasta el desierto del Sáhara, y desde el Océano Atlántico hasta Senegal.

Los almohades conquistaron la ciudad en 1147 a los almorávides, cuando tras un largo asedio la asaltaron y la arrasaron. La cúpula Ba’adiyn es el único edifico que quedó en pie, y actualmente es el único ejemplo de arquitectura almorávide que queda en Marruecos. Sobre los restos de la ciudad, los almohades construyeron su nueva y flamante capital, que equivaldría a la madina amurallada actual. La Marrackech medieval ya vive alrededor de la gran plaza Djemaa el Fna, el centro neurálgico de la ciudad. Poco después de su conquista, en 1157, comenzaron la construcción de la espectacular mezquita Koutoubia, cuyo nombre "de los libreros" se debe al mercado de libros que se daba en su atrio. Esta mezquita, cuyo minarete alcanza los 77 m., sirvió de inspiración para la posterior construcción de las mezquitas de Sevilla y Rabat, ciudad esta última también fundada por los almohades, en 1146. Muy cerca ya existe una madrasa (escuela coránica), sobre la que más tarde se levantará la famosa madrasa actual.

Los almohades perfeccionaron el sistema de riego iniciado por los almohades, que traía agua canalizada desde las cercanas montañas del Gran Atlas. El agua permitió no solo la puesta en regadío de una gran superficie de cultivo, sino también la construcción de los espectaculares jardines de La Menara, un extenso vergel construido fuera de la madina y que son un emblema de la ciudad, que alcanzó mucho prestigio en la antigüedad por sus fabulosos jardines.

Marraquech ha sabido conservar la construcción en la piedra rojiza típica de la región, con la que ya se construía en siglo XII, motivo por el cual se la conoce como la "ciudad roja".

En Marrackech acaba de fallecer el filósofo cordobés Averroes quien, tras la prohibición y quema de sus libros ordenada en 1195, se trasladó a la capital imperial una vez recuperado el favor del califa Al-Mansur.

IMAGEN SUPERIOR: VISTA AÉREA DE MARRACKECH, DEL CANAL R.TV DE YOUTUBE.

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