Alfonso VIII entra en Gascuña y expande Castilla al norte de los Pirineos



DAX, otoño 1205. Alfonso VIII de Castilla ha decidido tomar posesión de la dote que su mujer, Leonor de Aquitania, aportó al matrimonio, y ha entrado con una fuerza armada en el condado de Gascuña. Castilla muestra así su imparable fuerza expansiva y se une Aragón en el proceso de incorporación de territorios al otro lado de los Pirineos.


Hasta hoy, el rey de Castilla apenas había mostrado interés por el condado, en gran medida porque dicho territorio estaba separado de Castilla por Guipúzoca, un dominio pertenecientes al reino de Navarra. Pero la conquista de Guipúzoca, junto con Álava, La Rioja y El Duranguesado, en 1200 ha conectado Gascuña al resto de Castilla, lo que permite la circulación de bienes, personas y tropas de un lado a otro de la cordillera. Además, a ello hay que añadir la no menos importante decisión de grandes señores gascones de declarase vasallos de Alfonso VIII, a quien consideran un señor lo suficientemente fuerte (y lo es) para defender sus intereses en el complicado tablero del sur de Francia. Así, en octubre de 1204, importantes señores como el obispo de Dax, el conde de Armagnac y otros vizcondes, se desplazaron a San Sebastián para prestar vasallaje al rey castellano. Animado por ello, el rey ha penetrado en dicho territorio.


La campaña de Alfonso VIII ha sido relativamente pacífica para los estándares de la época, pues el rey ha sido recibido como señor en la mayoría de los dominios, mientra que no ha intentado tomar por la fuerza aquellos otros que se le han resistido. Entre estos últimos se encuentran las boyantes ciudades de Bayona o Burdeos, cuyas ricas aristocracias mantiene importantes intereses comerciales con el resto de la Aquitania y con Inglaterra.


Al año siguiente, en 1206, las tropas castellanas volverán a Burgos, y aunque Alfonso VIII se declarará formalmente señor de Gascuña y adoptará ciertas medidas para acceder rápidamente a dicho condado, lo cierto es que el rey castellano no volvió a insistir en reclamar dicho territorio, que coninuará siendo un feuda vasallo del rey de Inglaterra, Juan Sin Tierra.


Aunque la compleja situación política del territorio, afectada por la guerra entre Francia e Inglaterra y por las cambiantes relaciones de los señoríos occitanos, explica en parte la decisión de Alfonso VIII de abandonar el condado, otros agentes vinculados a Castilla no comparten dicha decisión, pues no comprende como, en plena época de expansión feudal, un reino tan importante y con un ejército tan potente como Castilla deja pasar la oportunidad de ampliar sus dominios, sean éstos lo complejos que sean. Entre ellos se encuentra el señor de Vizcaya, Diego López de Haro, el portavoz de las críticas a la política de expansión de Alfonso VIII, quien acusa al rey de favorecer a los órdenes militares, especialmente a la Orden de Santiago, en detrimento de los grandes señores que le apoyen en sus campañas. Esta polémica llevará a la desnaturalización de Diego López de Haro, quien rompió su vínculo de vasallaje con Alfonso VIII y se puso, primero, al servicio de Navarra y después al de León.

IMAGEN SUPERIOR: MAPA DE GASCUÑA, OBTENIDO DE WIKIPEDIA

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