Francisco de Asís; se aprueba la regla de los franciscanos, pero solo verbalmente


ROMA, otoño 1211. Después de muchas resistencias, y tras meses de presión sobre el obispo Guido de Asís y el cardenal Juan de San Pablo, Francisco de Asís (31) ha conseguido audiencia del papa Inocencio III para explicarle la regla de la orden que quiere fundar y que está basada en la más estricta pobreza y dedicación al estudio y la predicación. Tras conocer a Francisco, el papa ha aceptado aprobar su regla, pero lo ha hecho solo verbalmente, sin emitir ninguna bula que le conceda aspecto jurídico alguno. Ha nacido la Primera Orden de los Hermanos Menores, cuyos integrantes serán conocidos como franciscanos.


Francisco de Asís es hijo de un próspero comerciante de telas de Asís, ubicada en la región de Umbria (centro de Italia). En su ciudad, que se encontraban en lucha para deshacerse del dominio del Sacro Imperio, vivió despreocupadamente sus años jóvenes mientras recibía una buena educación. Posteriormente se enroló en el ejército papal para luchar contra el emperador y otras ciudades rivales (Peruggia), participando en varias acciones de guerra en las que llegó a caer prisionero. Cuentan que fue durante la campaña en La Apulia, en 1205, cuando una noche oyó una voz que le ordenaba dejar de pelear y regresar a casa. Así lo hizo, y fue de vuelta en Asís cuando cuentan le apareció Dios mientras oraba ante el cristo de San Damián, una iglesia ruinosa de la cercana localidad de Porciúncula. Dice la leyenda que el Cristo le pidió ayuda para restaurar su iglesia, que se encontraba en ruinas. Entonces Francisco se puso a restaurar el templo, hasta que un día se percató de que el mensaje no se refería al edificio, sino a toda la Iglesia Católica. Fue en ese momento cuando decidió dedicar su vida a la predicación de los Evangelios, en la más absoluta de las pobreza y con el estudio como principal vía de actividad.


El carácter jovial e incansable de Francisco lo hizo muy popular en su ciudad y atrajo rápidamente a muchos seguidores. Tras el verano de 1211, Francisco decidió viajar a Roma para conseguir del papa la aprobación de su regla. Pero eran malos tiempos para la creación de nuevas órdenes; la extensión de corrientes religiosas poco aceptadas por Roma, como los valdenses, y la sangrienta guerra que se libra contra los cátaros en el sur de Francia, aconsejaban a Inocencio III ser muy cauto en la concesión de nuevas reglas, especialmente una que rechazaba la propiedad de cualquier bien y, por consiguiente, no tenia absolutamente nada que perder. Por ello, solo tras meses de insistencia aceptó aprobar la regla de Francisco, y solo verbalmente. No fue hasta el 29 de noviembre de 1223 cuando Honorio III emitió la bula que aprobaba definitivamente la Orden franciscana.


La Orden Franciscana (Hermanos Menores) es la tercera orden mendicante aprobada por Roma, tras la Orden Trinitaria (1199) y la Dominica (Hermanos Predicadores, del burgalés Domingo de Guzmán en 1206). Las tres son órdenes activas (no contemplativas) que dedican su tiempo al estudio y a la predicación. Por ello, acabarán teniendo un importante papel en las nuevas instituciones que se crearán por entonces y que requerirán de clérigos muy bien formados en la doctrina de la iglesia, como las nuevas universidades y la Inquisición Pontificia.


En sus primero años, Francisco de Asís no atrajo solo a hombres de su ciudad. También se unió a la orden la joven noble Clara de Asís (27), igualmente perteneciente a la alta aristocracia de la ciudad. Con la ayuda de Francisco, Clara fundó la regla de la Segunda Orden de las Hermanas Menores en 1215, destinada a religiosas que quisieran vivir en la misma filosofía que los franciscanos y que son conocidas como Clarisas. Clara de Asís es la primera y única mujer de la iglesia que creó una regla monástica.


Francisco de Asís murió el 3 de octubre de 1226. Fue canonizado el 16 de julio de 1228 como San Francisco de Asís. Su cuerpo está enterrado en la basílica de San Francisco de Asís en la ciudad de su nombre. La basílica empezó a construirse poco después de su muerte. Fue declarada por la Unesco patrimonio de la humanidad en el año 2000. Su onomástica se celebra el 4 de octubre. Por su parte, Clara de Asís falleció el 11 de agosto de 1253, y tan grande fue su fama como religiosa que, como Francisco, fue canonizada a penas dos años después de su muerte como Santa Clara, el 26 de septiembre de 1255, y sus restos reposan en la basílica de Santa Clara, también en Asís. El gran paralelismo entre la vida de ambos santos a llevado a la realización de numerosas películas, como la italiana Francisco y Clara (2007), del director Fabrizio Costa.

IMAGEN SUPERIOR: DETALLE DEL FRESCO DE LA CONFIRMACIÓN DE LA REGLA.

EN LA BASÍLICA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS, POR GIORGIO DI BONDONE (1294)

BASÍLICA DE SAN FRANCISCO DE ASÍS

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