Alfonso IX entra en Cáceres; cae el flanco occidental andalusí



CÁCERES, 23 abril 1229. Quince años y cinco intentos fallidos después del primer asedio (1214), Alfonso IX ha entrado hoy en la ciudad de Cáceres y la reincorpora al reino de León, pues su padre Fernando II la había perdido durante la ofensiva almohades de 1174. Alfonso IX puso sitio a la plaza el mes pasado, y al contrario que en anteriores ocasiones, la ciudad no recibió ayuda de otras plazas. El hundimiento del imperio almohade ha acabado con la unidad de dirección en Al-Ándalus, lo que supone una herida mortal para las pequeñas taifas, las terceras, en que vuelve a dividirse el país. La entrada de las tropas en Cáceres ha tenido lugar el día de San Jorge, quien desde entonces será el patrón de la ciudad.


La victoria cristiana en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212 no fue seguida de una expansión de los reinos cristianos: Alfonso VIII de Castilla no consiguió conquistar las cercanas plazas de Baeza o Úbeda, mientras que Alfonso IX de León, quien no participó en la batalla, al principio sí consiguió la gran conquista de Alcántara, pero fue detenido al año siguiente, en 1214, en su primer asalto a Cáceres. Se comprobaba así que una cosa era derrotar a los almohades en campo a abierto y otra muy distinta conquistar sus grandes y bien defendidas ciudades. Al Mustansir, el último gran califa almohade, hizo de Cáceres en el flanco oeste y de Jaén en el oriental los dos bastiones sobre los que descansó la frontera andalusí tras Las Navas de Tolosa. Y lo hizo con gran éxito, pues a pesar de la escasez de recursos militares, ambas ciudades rechazaron todos los asaltos cristianos hasta hoy, mientras que Jaén sigue resistiendo los ataques de Fernando III de Castilla.


Alfonso IX de León ha estado quince años clavado ante las murallas de Cáceres. Tras el fallido asedio de 1214, volvió al ataque en 1218, y otra vez en 1223, con profusión de máquinas de asalto, otra vez más en 1225 y otra el año pasado, en 1228. Para en esta última ocasión, ya quedó claro que el caos en que quedó sumido Al-Ándalus tras las rebeliones internas de 1227 había afectado seriamente a la coordinación de las tropas. Desde entonces, Alfonso IX se dedicó a prepara el asalto definitivo, que es el que ha tenido lugar hoy.


Había otra razón de peso para apresurarse en el asalto, y es que el rey de Castilla, Fernando III, ya practicaba correrías y razias por los alrededores de Sevilla y en el valle de Guadiana, dos zonas que pertenecen a la reserva de conquista leonesa. Ello es debido a que Fernando III dispuso de una gran ventaja estratégica al obtener el vasallaje del emir de Córdoba, Al-Bayyasi (El Baezano), con cuya colaboración consiguió el apoyo de Baeza para, desde allí, realizar incursiones en el mismo interior de Al-Ándalus, y con tanto en éxito que, antes de ser asesinado por traidor, Al-Bayyasi llegó a dominar sobre Córdoba y Sevilla. Si Alfonso IX no se apresuraba en avanzar, León podía perder toda su reserva de conquista en manos de Castilla.



Alfonso IX no devolverá Cáceres a la orden de Santiago


Y es que la enemistad entre el rey de león y su hijo el rey de Castilla es cada vez mayor; tras la muerte del heredero de León, a Alfonso IX solo le quedan dos hijas y el hijo que tuvo con Berenguela de Castilla, cuando estuvieron casados, y que en 1217, por increíbles azares del destino, fue coronado rey de Castilla. Desde entonces, Alfonso IX ha borrado el nombre de Fernando III de toda la burocracia y cita a sus hijas Sancha y Dulce como herederas el reino. Y además, ha iniciado los contactos con la cancillería de Aragón para concertar un posible matrimonio entre su hija Sancha y Jaime I, buscando un apoyo suficientemente sólido para rechazar cualquier conflicto con Castilla que, en el futuro, pudiera producirse.


Es en esta coyuntura en la que se entiende que Alfonso IX haya decido no devolver la recién conquistada villa de Cáceres a la orden de Santiago, que la había recibido de su padre Fernando II en el momento de su fundación, en 1170. Alfonso IX alega ahora que los caballeros no supieron defender la villa y la perdieron en la ofensiva almohade poco después, con lo que la ha declarado villa de realengo. Pero todos saben que el motivo principal es que, tras la pérdida de Cáceres, la orden de Santiago se traslado a Uclés, y que desde entonces está mucho más vinculada al reino de Castilla que al de León. De hecho, la orden que Alfonso IX considera eminentemente leonesa es la de Alcántara, antes de San Julián del Pereiro, a la que sí entrego la plaza del mismo nombre tras su reconquista en 1213.



La leyenda de la mora Mansaborá


No se sabe exactamente cómo se produjo la conquista de la ciudad, pues parece ser que no hubo asalto contra sus magníficas murallas y sus veinte torres albarranas. Una leyenda popular sostiene que una princesa mora, hija del caíd de Cáceres, se enamoró de un capitán cristiano, a quien enseñó una entrada secreta a la ciudad para que pudieran verse. Durante mucho tiempo, el capitán se debatió entre su amor por la princesa y sus deberes con el rey de León, hasta que finalmente, el 22 de abril, se decidió a contárselo a su rey. Al día siguiente, el ejército cristiano se introdujo por el pasadizo y conquistó la ciudad. Cuando el caíd de Cáceres conoció que fue su propia su hija quien facilitó la entrada del enemigo, montó en cólera y mando encerrarla en los basamentos del alcázar, con lo que, tras la conquista, el capitán cristiano no consiguió reencontrarse con su amada. La leyenda dice que la princesa Mansaborá se aparece todas las noches de San Juan y vagabundea por la ciudad llorando por su amor.




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