Jaime I; objetivo Mallorca... y León



BARCELONA, 23 diciembre 1228. Los magnates catalanes reunidos en las Cortes de Barcelona han respondido afirmativamente a Jaime I (21): autorizan la recaudación de un "bovatge" especial para financiar la invasión de Mallorca, y apoyarán la empresa con tropas, en el caso de nobles y religiosos, y con bajeles, víveres y dinero en el caso de los comerciantes de la ciudad. El apoyo a la conquista del “regne de dins en mar” es unánime. Con esta decisión, Aragón vuelve al proceso de expansión que prácticamente quedó suspendido con la revuelta de la nobleza aragonesas y que no había avanzada desde la toma de Ademuz por parte de Pedro II en 1210. Es, al mismo tiempo, la respuesta de Jaime I a las peticiones de Barcelona para que intervenga contra el corso almohade con base en el archipiélago.


El compromiso de los mercaderes barceloneses lo recibió Jaime I a través de Pere Martell, comitre de galeras de la ciudad en cuya casa tuvieron lugar reuniones preparatorias de lo que después se aprobaría en las sesiones solemnes celebradas en la sala de ceremonias del Palacio Real de Barcelona, la estancia que más tarde se convertirá en el Saló del Tinell.


No se puede decir lo mismo de la nobleza aragonesa, reunida en las cortes de Lérida poco después, en abril de 1229, una ciudad con intereses más cercanos a Aragón que a las ciudades costeras catalanas. Allí sí le preguntaron por qué Mallorca y no Valencia, como se había intentado otras veces. Pero Jaime I había ido a Lérida a comunicar la empresa de la conquista y los términos de su participación, no a realizar ninguna petición. El ataque a Mallorca se realizará con el apoyo que ya había obtenido en Barcelona, y quien quisiera participar ya conocía los términos. Tras su triunfo contra el llamado “Alzamiento de Aragón”, la autoridad de Jaime I es ya máxima. Eventualmente, serían muchos los señores aragoneses que participarán en la empresa de Mallorca.


A pesar de que las Islas Baleares no fueron mencionadas en el Tratado de Cazola (1179), Aragón puede mostrar un derecho histórico sobre la conquista de las islas, pues ya lo intentó su antepasado el conde de Barcelona Ramón Berenguer III (+1131) en una campaña entre 1114 y 1115 (que tuvo que abortar porque Barcelona fue atacada por los musulmanes), y porque, un siglo después, en 1205, Roma concedió a Pedro II El Católico (+1213) el derecho de establecer un obispado en Mallorca en caso de su conquista, cosa que no llegó a ocurrir.


La empresa también cuenta con el apoyo de las potencias comerciales del Mediterráneo occidental, como Pisa, Génova e incluso Marsella, cuyos derechos comerciales sufrieron un fuerte deterioro tras la conquista del archipiélago por parte de los almohades, en 1203, y que también se han visto afectados por los corsarios almohades. El nuevo valí almohade Abu Yahia no era como los Banu-Ganiya, los almorávides que, a finales del siglo XII, hicieron de las Baleares un nudo comercial de primer orden. Está previsto que la empresa de conquista comience el próximo verano de 1229.


Y también León.


Porque Jaime I, tras haber superado la guerra civil contra la nobleza, ha ganado mucho prestigio y empieza a ser considerado como el contrapeso de Castilla en Hispania. Así lo han visto al menos Alfonso IX de León (58) y Sancho VII de Navarra (74), eternos enemigos de una Castilla que se expande triunfante desde el reinado del gran Alfonso VIII (+1214). En el caso del leonés, su único hijo varón es Fernando III (29), el rey de Castilla, y Alfonso IX quiere evitar a toda costa que su reino caiga en manos de los castellanos. Por eso, ha iniciado contactos con la cancillería aragonesa para concertar la boda de su hija Sancha (38) con Jaime I. La situación sería un obstáculo formidable en el caso de que Fernando III reclamara la corona de León. El asunto no es fácil, pues Aragón y Castilla han sido grandes aliados desde la época de Ramón Berenguer IV, quien precisamente casó a su hijo Alfonso II (+1196) con Sancha de Castilla (+1196, hermana de Alfonso VIII), y el propio Jaime I ha estado casado con Leonor de Castilla (38), hermana de Berenguela (48, reina madre de Castilla) y de Blanca (40, reina regente de Francia). Pero este matrimonio fue anulado por las nuevas medidas de consanguineidad aprobadas en Letrán IV, con lo que las relaciones entre Aragón y Castilla han vuelto a enfriarse. Está en juego quién dominará la Península Ibérica.



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OTOÑO 1229