Fallece en su apogeo Alfonso IX de León; Fernando III de Castilla reclama el trono



SARRIA, 24 septiembre de 1230. Alfonso IX de León (61) ha fallecido hoy cuando se dirigía a Santiago de Compostela para agradecer al santo las recientes conquistas leonesas, acciones que han llevado la frontera con Al-Ándalus a 200 km. de Sevilla. El rey empezó a encontrarse enfermo en Sarria, 37 km al sur de Lugo y una de las nuevas villas fundadas por el propio monarca, y allí falleció poco después. Alfonso IX muere cuando por fin le habían llegado los éxitos, y lo hace con un problema de descendencia de primer orden: en su testamento ha declarado a sus hijas Sancha (41) y Dulce (38) herederas al trono, pues de ninguna manera quería ver a Fernando III de Castilla (31), su único hijo varón, en el trono de León. Pero las mujeres no pueden ser reinas en León.


De hecho, Alfonso IX estaba negociando el matrimonio de una de sus hijas y Jaime I de Aragón, con la única intención de evitar que el rey castellano se convierta en rey de León. Pero Fernando III es el único hijo varón del rey leonés, y siguiendo los consejos de su madre Berenguela de Castilla (51), ha reclamado el trono y ha declarado que está dispuesto a ir a la guerra por él. La nobleza leonesa, un factor determinante, se encuentra dividida entre partidarios aceptar a una mujer como reina de León y partidarios de coronar al rey castellano.


Alfonso IX de León fue el promotor de la universidad de Salamanca.


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Alfonso IX deja el trono de León como lo encontró a la muerte de su padre en 1188; en disputa. En aquella ocasión era la viuda de su padre (y antigua amante) Teresa López de Traba, quien pedía el trono para su hijo Sancho, por entonces de 2 años, alegando que el matrimonio de los padres de Alfonso IX había sido disuelto, como efectivamente lo fue. Pero la nobleza gallega se opuso con rotundidad, y con el apoyo de representantes de las ciudades juraron a Alfonso IX como rey de León en lo que fue la primera reunión parlamentaria documentada de la Historia, con asistencia de ciudades, iglesia y poder real.


Desde el principio, Alfonso IX consideró su objetivo principal el mismo que su padre: reintegrar (o al menos supeditar) el reino de Castilla a León, una reclamación que su padre Fernando II (+1188) comenzó en 1158 tras la muerte de su hermano Sancho, pues habían acordado que si uno de los hermanos muriese antes, el otro heredaría su reino y volvería a gobernar sobre ambos como rey de León. Pero una parte de la nobleza castellana y de las ciudades lo impidieron. Desde entonces, el foco de León siempre estuvo en la recuperación de la hegemonía hispánica vía reincorporación o control de Castilla. Un asunto en lo que valió de todo, llegando al extremo de aliarse con los almohades para escándalo de la iglesia de Roma, como hizo su padre Fernando II, o acordar con otros reyes cristianos un ataque conjunto a Castilla (1172) , como hizo el propio Alfonso IX dos veces; primero en la liga de Huesca (1191) y después tras la derrota castellana de Alarcos (1195).


Pero Castilla salió viva de todos los envites y Alfonso IX hubo de aceptar esa evidencia palmaria; León reconoció la existencia del reino de Castilla y lo formalizó contundentemente; con la boda de Alfonso IX y Berenguela de Castilla, el rey de León con la hija mayor del rey de Castilla, del que nació Fernando, el futuro Fernando III El Santo (Tarazona, 1197). Un matrimonio que, en aquellos momentos, no tenía especial relevancia en lo que respecta a las líneas de sucesión de ambos reinos. Pero una espectacular carambola de la Historia hizo que Fernando III acabará siendo rey de Castilla y el único hijo varón del rey de León. Alfonso IX se negó siempre de que su hijo Fernando III heredara el reino de León, por eso dejó de nombrarlo en sus diplomas e incluyo a sus hijas Sancha y Dulce como herederas del trono. Además, decidió negociar el matrimonio de su hija mayor con Jaime I de Aragón, cuyo prestigio se ha disparado tras la conquista de Mallorca.


Las tensiones entre Castilla y León llegaron a alcanzar tal relevancia que Alfonso IX de León promocionó los Estudios Generales de Salamanca (1218) ante las dificultades que los estudiantes leoneses encontraban para asistir a los Estudios Generales de Palencia, fundados por Alfonso VIII de Castilla diez años antes.


Cuando la crisis amainó (temporalmente) tras el enésimo tratado entre Castilla y León (Cabreros, 1204), fue cuando tuvieron lugar los avances en la reconquista. Alfonso IX de León, aunque no participó en Las Navas por sus roces con Portugal, fue el primer monarca en sacar provecho de aquella victoria, pues conquistaba la plaza de Alcántara mientras que, en las mismas fechas, Castilla chocaba contra la bien defendida Baeza. Pero a continuación Alfonso IX tuvo que lidiar con Cáceres, la fortaleza que sostenía la defensa del flanco occidental andalusí. Muy difícil de asaltar, la ciudad extremeña mantuvo a Alfonso IX quince años clavado ante sus murallas, desde el primer ataque en 1214 hasta su conquista, en el quinto intento, ya en 1229. Al año siguiente, Alfonso IX entraba en Mérida, Badajoz y Elvas, preparándose para la conquista de Sevilla. Ha sido en este momento, en pleno éxito, cuando el rey de León ha encontrado la muerte.


A pesar de la negativa de Alfonso IX, se esperaba la reclamación al trono por parte de Fernando III de Castilla, una opción apoyada por la nobleza leonesa con intereses en Castilla, quienes esgrimen que una mujer no puede ser heredera al trono. Por su lado, la nobleza de origen gallego-leonés teme perder influencia con la llegada de Fernando III, por lo que defiende que alguna de las hijas de Alfonso IX herede el reino y se case con Jaime I de Aragón, a quien, tras la conquista de Mallorca, se le supone capacidad suficiente para defender a León de otra guerra con Castilla.


IMAGEN SUPERIOR: ESTATUA DE ALFONSO IX EN LEÓN



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